Chuleta de buey con pimientos del piquillo al Teppan Yaki

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Neff

FICHA

  • icon_ingredientes2 chuletas de buey de 700 g, 1 lata de pimientos del piquillo D.O. Lodosa, 30 g aceite de oliva virgen, 20 g sal en escamas, 20 g de aceite de ajo y perejil.
  • icon_comensalesIngredientes para 4 personas.
  • icon_hornoTeppan Yaki.
  • icon_horno30 minutos.

 

PREPARACIÓN

 

Debemos seleccionar una buena carne y, sobre todo, que haya sido madurada previamente un mínimo de un mes en cámaras refrigeradas específicas.

Atemperar la carne un par de horas antes de cocinarla. Dejarla a temperatura ambiente (en torno a 21ºC) para que pierda todo el frío del interior. De esa manera será menos brusco el cambio de temperatura al echarla en el Teppan Yaki y la grasa y humedad de la pieza se conservarán mejor y nos aportarán los aromas y sabores genuinos de la carne roja.

Encender el Teppan Yaki previamente a 240ºC, en unos minutos lo tendremos al máximo de temperatura. Apoyar la chuleta por la parte de la grasa para que se funda. Así usaremos su propia grasa para cocinar sin necesidad de aceite. Marcar una cara, luego la otra y sellar bien los laterales pasando la superficie por la del Teppan Yaki. Cocinar al punto escogido y reservar sobre una rejilla, para que repose al menos 10 minutos.

Pasado el tiempo de reposo, en el que se asientan los jugos, lo podemos regenerar en el horno con función CircoTherm® a 120ºC durante 5-10 minutos o lo pasamos por el Teppan Yaki a 140ºC 3 minutos por cada cara. Una vez regenerado lo colocamos sobre una tabla de corte y con un cuchillo bien afilado lo cortamos en filetes a lo ancho, y solo nos falta añadirle la sal en escamas y listo para comer con unos deliciosos pimientos del piquillo al Teppan Yaki.

Mientras hacemos la chuleta, seleccionamos con el mando la opción de calor residual en la mitad superior del Teppan Yaki, y cuando esté a 180ºC vamos marcando los pimientos del piquillo de lodosa con un poco de aceite de oliva y previamente secada la superficie con papel de cocina. Un par de minutos por cada lado, los retiramos y en el plato los rociamos con aceite de ajo y perejil. Se quedan finos, carnosos y con el aroma característico de los pimientos del piquillo asados.

Para hacer el aceite de ajo y perejil bastará con filetear una cabeza de ajos frescos y ponerlos al fuego con 250 ml de aceite de oliva virgen extra. En cuanto comiencen a freír, retirarlos fuera del fuego, añadir el perejil fresco picado (1 cuchara de té colmada) y dejar enfriar. Conservarlo en un biberón de boquilla fina con tapa en la puerta de la nevera nos solucionará, como en esta ocasión, un montón de platos con el toque tradicional del sofrito.

 

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