Experiencias del Cheff NEFF: Flexitariano o cómo comer sano

El nombre de esta dieta, es cuando menos curiosa ya que surge de la simbiosis de dos palabras: “flexible” y “vegetariano”. Sin embargo, en España es un término relativamente reciente que va ganando adeptos poco a poco.

Sin ser una palabra admitida todavía en la RAE, el flexitarianismo es la práctica de ser flexible sobre la forma en que se es vegetariano. Un flexitariano puede que en su casa solamente cocine platos vegetarianos, pero que en casa de amigos, familiares o cuando va a un restaurante o algún evento social, coma platos que contengan carne. También puede consumir comidas no vegetarianas de forma ocasional. Ante todo, un flexitariano debe partir de una dieta vegetariana y consumir productos animales con menor frecuencia.
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El nombre de esta dieta, es cuando menos curiosa ya que surge de la simbiosis de dos palabras: “flexible” y “vegetariano”. Sin embargo, en España es un término relativamente reciente que va ganando adeptos poco a poco.

Sin ser una palabra admitida todavía en la RAE, el  flexitarianismo es la práctica de ser flexible sobre la forma en que se es vegetariano. Un flexitariano puede que en su casa solamente cocine platos vegetarianos, pero que en casa de amigos, familiares o cuando va a un restaurante o algún evento social, coma platos que contengan carne. También puede consumir comidas no vegetarianas de forma ocasional. Ante todo, un flexitariano debe partir de una dieta vegetariana y consumir productos animales con menor frecuencia.

trigo

Es gracioso porque ninguna organización vegetariana reconoce esta manera de ser vegetariano a tiempo parcial. Pero sin embargo son cada vez más las personas que se acercan a flexitarianismo sin llegar a ser vegetarianos 100%. Creo que es muy interesante este punto medio tan saludable que supone introducir en tu dieta vegetariana habitual, o simplemente mayoritariamente vegetal, productos de origen animal. No olvidemos que en la gran mayoría de reuniones y eventos sociales se incluyen de manera normalizada productos cárnicos. Estamos en el país del embutido y un plato de jamón ibérico siempre es una gran tentación.

DIETA FLEXITARIANA VS DIETA DÉTOX

Realmente debemos distinguir entre una y otra porque no se trata de lo mismo. Cuando queremos perder peso y sobre todo, tras fechas especiales como Navidades o antes del verano, modificamos nuestra dieta. Yo soy el primero que he hecho muchas veces dieta a base de verduras unos cuántos días seguidos después de algunos que otros excesos culinarios, pero eso no es ser flexitariano.

Acercándome más al punto de partida vegetariano y para ser concreto, tengo que recalcar que comerte un chuletón seguro que no entra en los planes de un flexitariano. Sobre todo porque parte de las razones de no consumir carne pasan por el sufrimiento animal. Más bien se trata de introducir en algunas ocasiones algo de carne en las dietas tipo noodles o arroz salteado al puro estilo wok oriental, cargado de verduras frescas y aldentes, y con un poco de pollo o ternera en tiras (50-70grs). Hasta ahí es hasta donde llegará un flexitariano; luego cada uno tiene un criterio personal a la hora de consumir más o menos carne.

La dieta flexitariana es una complementación de la dieta vegetariana gracias al aporte de proteínas de ciertos alimentos como carne y pescado. Evidentemente frente a una dieta omnívora el hecho de que 90% de la dieta flexitariana esté compuesta por productos vegetales que nos van a preservar de riesgos cardiovasculares, tumores, tensión alta, colesterol y todas las patologías derivadas de estos factores de riesgo, ya por sí, tiene enormes ventajas.

Otro argumento para ganar adeptos en este paso intermedio hacia el vegetarianismo es la sostenibilidad y ecología. No olvidemos que una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero y por lo tanto de posibles factores que aceleran el calentamiento global son los rumiantes, por encima de los coches. Así pues, también se suscitan estos estilos nuevos de vida por necesidad intelectual, por conciencia solidaria y humana.

Pero bueno, aquí estamos los españoles para hacer más flexible aún esa cuerda. Con esta cultura gastronómica nuestra, las tentaciones no son pocas. Conozco a algún que otro vegetariano que sin dramas ante un acontecimiento de celebración familiar es capaz de probar una paletilla de cordero lechal asada o jamón ibérico.

Lo que debemos exigir son buenas prácticas a nuestros legisladores para amortiguar el impacto medio ambiental, poco a poco, y exigir calidad y respeto a la naturaleza a los productores.

 

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