Grissinis, picos, colines… ¡espectaculares!

Os mostramos el aperitivo perfecto para que degusten tus invitados.
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grissini

Hoy os presentamos una masa que gustará a absolutamente todos los comensales. Perfecta para picar, para poner antes de una buena comida o cena, y para llevar a cualquier parte. Se conservan de maravilla y sientan fenomenal a cualquier hora del día.

Además admite mil variaciones de sabores, diferentes quesos, aromáticas, especias, etc.

La mala noticia es que requiere un poquito de paciencia y trabajo, pero que seguro que se hace mucho más llevadero con la ayuda de los pequeños de casa, o de cualquiera que tengamos cerca, porque, ¿a quién no le gusta juguetear con las masas, estirarlas, retorcerlas y darle mil formas diferentes? La parte más laboriosa se puede convertir en la más divertida, sin ninguna duda.

El nombre grissini es el nombre italiano, es el más comercial y el que está más de moda. En el sur lo llaman picos o colines. Y en pueblo de Andrés del Amasadero, piquitos.

La variedad de formas es amplísima, cortos y gruesos, también se presentan en rosquillas, pero con una masa más fina. Y la forma italiana más conocida es delgada y normalmente más larga que los de aquí.

Sea como sea, la principal característica de los picos es que son crujientes, bien doraditos y de masa ligera.

Algunas variedades del sur de España se enriquecen con semillas de sésamo, como la “regañá” sevillana, que es una especie de torta plana, pequeña y crujiente que solo varía de los picos en el formato.

Resumiendo, lo mejor de este tipo de panes es que podemos echarle lo que nos apetezca, al gusto de nuestros familiares o invitados.

Hoy lo hemos hecho con queso parmesano y orégano, pero como os decimos, admite cualquier tipo de queso, de hierbas o de semillas.

Y un truco cosa que encanta para este tipo de masas, es el uso en la receta de aceite de oliva virgen extra. Cuanto mejor sea el aceite que utilicéis, más sabrosa y rica estará la masa.

INGREDIENTES Y PASOS:

– 200 gramos de harina de trigo duro (Valdrá una harina panificable o de fuerza)

– 120 gramos de agua

– 20 gramos de aceite de oliva

– 40 gramos de queso parmesano rallado.

– ½ cucharada de orégano

– 5 gramos de sal

– 3 gramos de levadura seca de panadero.

Parece poca cantidad de masa, pero os saldrá como para una bandeja de horno muy completa de picos.

Mezclar todos los ingredientes y amasar todo junto desde el principio.

Una vez que esté la masa lista y todo bien integrado, dejamos fermentar más o menos durante 1 hora en un bol untado con un poco de aceite.

Cuando haya doblado su volumen, echamos la masa en la encimera, y con ayuda de un poco de aceite de oliva, la extendemos, y vamos cortando trozos pequeños. Y aquí viene lo laborioso, o lo divertido (que es como nos lo tenemos que tomar), hacemos las formas que más nos gusten, como si trabajásemos con plastilinas: alargados y cilíndricos, planos como si fueran fetuccinis, cuadrados como las regañás, más o menos gruesos, trenzando algunos, … ¡cualquier cosa que se nos ocurra

Una vez formados, dejaremos reposar al menos 40 minutos, lo podemos tener hasta una hora sin ningún problema. La masa no volverá a crecer como si se tratara de una pieza de pan más grande, pero sí volverá a coger un poco de aire y nos ayudará a que al final resulten más ligeros y crujientes.

Para hornear, poner el programa de calor arriba y abajo y los primeros 5 minutos a 200º. Luego bajamos a 180º y dejamos como mínimo otros 7 minutos. A partir de ahí y dependiendo de cada horno, dejarlos hasta que cojan un bonito color dorado.

grissini

Dejar enfriar unos minutos y ya estarán listos para comer.

¡Buen provecho!

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