Tendencias gastronómicas para el 2019, por Diego Ferrer

Vaya año que nos espera. Ya no sabemos muy bien si son tendencias provocadas por la demanda del consumidor, gurús de la salud y de la cocina, nuevos hallazgos de productos sorprendentes o si el oráculo del big data quien nos dirige inexorablemente hacia el huerto de los grandes lobbies alimentarios. Mientras tanto, vamos a ver si ponemos algo de orden…

Diego Ferrer, nuestro Cheff NEFF, hace un repaso de las tendencias gastronómicas de 2019 que han llegado para quedarse. ¡Sigue leyendo!
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Vaya año que nos espera. Ya no sabemos muy bien si son tendencias provocadas por la demanda del consumidor, gurús de la salud y de la cocina, nuevos hallazgos de productos sorprendentes o si el oráculo del big data quien nos dirige inexorablemente hacia el huerto de los grandes lobbies alimentarios. Mientras tanto, vamos a ver  si ponemos algo de orden… ¡Sigue leyendo!

Diego Ferrer Cheff Neff tendencias 2017

Lo que sí sabemos es que muchas de las tendencias gastronómicas que se iban a comer el mundo el año pasado, se han quedado en nada y este año, pues las acumulamos a las nuevas. A ver si esta vez se anima el personal. Hablo, por ejemplo, de la cúrcuma latte (ya nos acordaremos de ello cuando reviva de nuevo).

Lo que sí hemos visto y sabemos que le queda mucho por desarrollar en nuestro país son las aguas saborizadas. Me encantan, sobre todo en verano o después de realizar ejercicio físico. Tienen infinidad de variantes y son mucho más saludables que los refrescos, y además en muchos casos no necesitan azúcar añadido. Tan simple como fresas, menta, limas y jengibre cubiertas de agua fría y hielo. Es muy refrescante y tiene mucho sabor.

 

Otra de las tendencias que creo que arrasará tarde o temprano es la carne que no lo es, pero parece y hasta sangra. Increíble pero cierto. La verdad es que en el mercado se están jugando unos cuantiosos ingresos para quien haga un trampantojo macabro, como es comerte un producto preparado que parece carne, pero no tiene nada de origen animal, y además hasta se queda poco hecho y sale un jugo rojo de remolacha que parece sangre. Personalmente, no lo acabo de entender.

La importancia y la conciencia sobre nutrición hace de cada uno de nosotros un nutricionista en potencia. Hay publicaciones magistrales y cada día más claras. El nivel de conciencia sigue y pasa por productos sin huella de carbono o de proximidad y temporada, por supuesto obtenidos de manera natural con una trazabilidad clara y detallada. Y una de las más interesantes, con una conciencia ecologista que demanda eliminar plásticos innecesarios y tolera la venta a granel con recipientes de casa para no contribuir en un solo envoltorio plástico.

Lo que está claro, es que no podemos ir todos en masa a por unos aguacates, porque no hay cadena de producción que aguante una demanda semejante. De repente se corre la voz de que el aguacate es super saludable, baja el colesterol, tiene mucha fibra, más potasio que un plátano y previene el cáncer de próstata y la artritis. Pero si agotamos el mercado generamos otros problemas ecológicos y sociales, como ha sucedido con la quinoa y tantos productos que se ponen de moda en el primer mundo.

Fast food vegano es una tendencia que aparece en el horizonte y que se queda por mucho tiempo. La conciencia y la coherencia de la sostenibilidad impulsan por fin prácticas que frenan los desequilibrios insostenibles.

Menos azúcar en todo, que es genial porque una vez te acostumbras, todo sabe más a lo que tiene que saber, además es muy saludable y previene la diabetes. Mejor y mayor variedad de café y té. Lo amargo se hace más popular y seguramente tan solo por ser en algunos casos productos saludables ricos en vitaminas y antioxidantes como el chocolate negro y el té verde.

Siguen los probióticos como la bebida combucha, a base de un hongo que fermenta y se alimenta con té y azúcar; el kimchi, una receta coreana exquisita de col fermentada que se puede hacer en casa perfectamente.

Vuelta a la tradición. La base se cimenta en el producto, la cocina de vanguardia se retrae y elementos tan avanzados como el nitrógeno y texturas imposibles se guardan en el armario poco a poco. Ya van dos restaurantes de tres estrellas Michelin que han echado el cierre en nuestro país.

Con la vuelta a los orígenes o la tradición está en plena actualidad y tendencia absoluta el fuego y el humo de las parrillas. Y al igual que crece la demanda de productos vegetales, la de las carnes premium y maduraciones largas es imparable y muy lucrativa.

Menos carne y más verduras como los guisantes, ricos en proteínas con los que se hacen productos similares a los derivados cárnicos como salchichas y hamburguesas.

Los lácteos siguen generando rechazo por muchos nutricionistas y se sustituyen por leches de avena, de arroz, de coco, de almendras, avellanas y así los lineales repletos de estos productos hacen difícil encontrar la de vaca de toda la vida.

Las algas son otro producto excelente, con propiedades tan increíbles como eliminar metales pesados del organismo. Además, son umami y aportan un punto salino y texturas muy buenas a nuestros platos.

Aunque ya hace un par de años que vienen avisando, los insectos ya están en venta en nuestro país, pero cuesta que el consumidor le encuentre atractivo. Este producto no tiene grasas y si muchas proteínas, pero yo me puedo morir antes de meterme alguno en la boca.

Lo que está claro es que la cocina sigue de moda y la gente hoy en día de un buen restaurante espera prácticamente una performance. Una experiencia que te enseñe y aporte valor a cada producto que nos presentan.

 

Como decía al principio, hay para todos los gustos y de calidad, pero cuéntanos cuál es el alimento que no debe faltar en tu cocina y el cual es irremplazable para ti.

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